Tuesday, September 26, 2006

Adjunto un texto que escribí hace tiempo. Todo derivó de una disusión que tuve con mi mejor amiga sobre la felicidad. Ella se estaba leyendo un libro y tenía una opinión con la que yo no estaba en absoluto de acuerdo, así que decidimos escribir un texto cada una explicando lo que pensábamos al respecto, yo escrbí y ella me contesto:
(es necesario, que antes explique que ella estaba convencida de la diferencia abismal entre ser feliz y estar feliz, decía que si realmente eres feliz, lo que suceda a tu alrededor no tiene porque interferir en esa felicidad; yo creía que no es así, que si eres feliz es por lo que eres y nosotros somos así por lo que hemos vivido; pero ahora, sinceramente, ya no creo nada).

Se me hace extrañamente difícil encontrar una explicación al porqué de esta discusión sin final sobre la felicidad, y sí, digo sin final, porque es un tema tan extenso como inabordable e inabarcable, porque llegar a una conclusión se sale de los márgenes del alcance del entendimiento humano. Así como un pez nunca podrá vislumbrar más allá que el tenue centelleo de la arena, al respirar, tras cada oleada de agua que la espera incesante, nosotros nunca podremos llegar a definir algo tan sumamente etéreo como la felicidad; cuando por fin la alcanzamos, se nos escapa; porque nada, ningún sentimiento importante en la vida, permanece; porque la felicidad viene y va, no se queda, no se despierta con nadie, sino que se adquiere a lo largo del día. La felicidad es algo abstracto, cada uno la percibe y siente algo distinto en cuanto a este sentimiento tan irracional como racional se refiere. ¿No se supone que estamos dotados para poseerla?, ¿No es inherente al ser humano? ¿No sería lógico pensar que todo el mundo la tiene siempre pero cada uno la exterioriza de distinta manera y que lo que pasa alrededor interfiere sin romper esta felicidad? ¿O, simplemente, por cruda que parezca la realidad, no será que intentamos auto convencernos de que podemos llegar a un término en el que seamos felices siempre, independientemente de lo que nos pase; de lo que nos suceda, de que alguien se muera; de que se pase hambre, hambre de ilusiones; de que nuestros gobernantes traten insaciablemente de conquistar nuestras mentes y manipular la opinión de la población por el mero hecho de apoderarse de nuestros votos, votos que no son más que flaqueza; ser felices independientemente de que nuestros seres amados sufran? ¿Podemos, entonces, diferenciar entre estar felices y serlo? Sinceramente, el tema se me escapa, no logro concebir un futuro en el que ser feliz sea como vivir enjaulada, de manera que nada penetre en mi celda y que todo lo que pase solo me produzca sensaciones intrascendentes sin interrumpir esta felicidad. Sería una felicidad totalmente ficticia, vivir en una burbuja, aislada de todo lo demás, donde sólo tu existes y te sientes bien, nada importa, nada prevalece, una membrana semipermeable que dejara entrar solo lo bueno y echara a un lado lo malo, una burbuja invisible que volara alto y nunca cayera para descubrir el vacío del mundo real. Sería genial, pero, ¿sabes qué? La vida es física, incongruentemente palpable, cada uno distingue si vive o no y, en la física de la vida, las burbujas dependen del tiempo, del lugar donde habitan, y, por bien o por desgracia, se acaban deshaciendo dando vida a millones de burbujitas que se desperdigan inundando a la gente con sensaciones, a veces, dolorosas, pero, en ocasiones, también, maravillosamente increíbles. La felicidad depende de tantas cosas que enumerarlas sería imposible como imposible es también ser feliz y saber distinguir de estarlo. Prefiero pensar que se puede ser feliz por largo tiempo cuando la situación permanece estancada, pero engloba más magia pensar que cada nuevo día nos toca encontrar un lugar en el que situarnos en el mundo, un ángulo desde el cual ver la vida que se despierta ansiosa y se acuesta cansada. Es cierta una cosa, si uno se siente bien consigo mismo, conquistar la felicidad cada nuevo amanecer será como beber cuando se tiene sed o gritar de pura locura porque sí; en cambio, si uno no se encuentra una mañana, se sentirá desubicado y... ¿cómo se encuentra algo si no se sabe ni siquiera donde se está? Por eso, para encontrar la felicidad primero debemos encontrarnos a nosotros mismos cada nuevo día, porque cada día es distinto, porque nada prevalece, porque todo cambia, porque una burbuja que hoy vuela, mañana se desvanece, porque la felicidad no puede ser permanente en el contexto de una vida tan cambiante y tan etérea, porque hoy pienso esto pero mañana quizás piense totalmente diferente según donde me redescubra el sol por la mañana.
RESPUESTA

La felicidad es un sentimiento propio de cada persona; un estado de paz, equilibrio y armonía. Un estado de bienestar interno que no depende de ningún f actor extrínseco, que tan solo se siente y apenas se puede describir. La felicidad se lleva con uno mismo siempre y es permanente. Algunos afirmarán que es la unión de diversos momentos felices, pero es eso la felicidad o es eso estar feliz en momentos concretos? Es lo mismo SER feliz que ESTAR feliz? No lo sé. Ser feliz no significa estar contento, por lo que pueden sucederte acontecimientos negativos y desastrosos y, a pesar de todo, ser feliz. Puedes ser feliz pero estar triste en un momento concreto. La tristeza forma parte de la vida, y si es llevada con serenidad, templanza y equilibrio, porque no se puede ser feliz a la vez? Acaso es antinatural y perjudicial sentir tristeza? A mi parecer, no. La felicidad no debe depender de nadie, sólo de uno mismo. Sólo yo decido si soy feliz o no. Cada uno tiene que encontrar su camino de la felicidad.


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